Algunas veces estás tan ocupado, que no tienes tiempo de hacer lo que más disfrutas, lo que más satisfacción te brinda. Debo decir que en este tema yo soy súmamente afortunada pues, si bien suelo estar muy ocupada, nunca he dejado de hacer tiempo para danzar o ejercitarme, para descansar o relajarme. Siempre he podido apartar algo de tiempo para mi, aunque luego me cueste lidiar con todas mis obligaciones.
Soy estudiante a tiempo completo. Tengo un trabajo a tiempo completo. Soy mi propia ama de casa. Me encargo de mi comida, de mi ropa, de mis compras. Hago ejercicio diariamente. Tomo clases de danza. Leo, leo mucho... La verdad es que hago pocas actividades, pero procuro siempre hacerlas bien, entregarme con lo que hago.
¿Por qué cuento todo esto? No lo sé... Supongo que quiero poner en orden mis ideas y convencerme de que lo que hago vale la pena. Que lo que ahora parece sacrificio, me llenará de satisfacción en un tiempo.
Creo que necesito convencerme de que las decisiones que tomo valdrán todo el esfuerzo y que no estoy perdiendo mi tiempo al elegir vivir de esta manera, al elegir estar ocupada todo el tiempo...